Año 3 Nº 34 - Setiembre 2005 Ediciones anteriores

 
 En este número:
 
¿Días de 29 horas?
De Personal Computer a Posibilidad de Comunicarse
Experiencia de dos teletrabajadoras noveles en Nodo Traducciones AAT
Diccionarios en la Web
Telefonía por Internet
Computación para todos
Técnicas de creatividad aplicadas al diseño Web.
Cómo controlar a los chicos en Internet
Propiedad Intelectual?
Un millón de usuarios nuevos de banda ancha... ¿reduce la brecha digital?
¿Qué pasará con los sitios .xxx?
5º Jornadas Regionales de Software libre
Generación SMS
Andre Dure: Un programador ciego

 
>> Experiencias AAT
Experiencia de dos teletrabajadoras noveles en Nodo Traducciones AAT

Comenzamos a colaborar en AAT debido a que somos estudiantes del Traductorado Público, Literario y Científico-Técnico que se dicta en la Universidad de Belgrano, y la facultad nos exige que realicemos una práctica. La Decana, Raquel Albornoz, nos puso en contacto con la Lic. Angélica Abdallah, Presidenta de AAT. Hablamos una vez por teléfono y concretamos una entrevista junto con el Traductor Público Horacio Dal Dosso. Antes de asistir a la entrevista visitamos el sitio Web de AAT, ya que nunca antes habíamos escuchado hablar acerca del teletrabajo. Esto constituye una paradoja singular ya que la mayoría de los traductores son teletrabajadores.
Sin tener demasiado en claro de qué se trataba el tema, asistimos a la reunión donde nos conocimos y nos explicaron en forma breve y concisa de qué se trataba el mundo del teletrabajo. De repente, empezaron a llover preguntas sobre algunos temas de computación. Con mucha vergüenza, tuvimos que admitir que no sabíamos algunas cosas o que directamente no las conocíamos. ¿Qué era el Acrobat Reader? ¿Qué era una lista de correo? ¿Cómo se configuraba el Outlook Express? La charla fue amena y tanto Angélica como Horacio, responsables de coordinar la actividad, nos trataron con respeto nos explicaron todo con mucha paciencia para que pudiéramos comenzar a trabajar. Desde AAT nos facilitaron un libro sobre el teletrabajo en Europa para que nos informáramos más sobre el tema y nos familiarizáramos con la terminología específica.
En unas semanas recibimos el texto a traducir. 120 páginas. Tablas. Gráficos. ¿Cómo íbamos a hacer para lograrlo? Todos sabíamos la respuesta correcta: trabajando en equipo. Se dividieron las partes, quién traduciría qué páginas, quién corregiría, quién elaboraría el glosario. Se dispusieron las fechas tentativas de entrega. Al comienzo hay que reconocer que hubo una gran desconexión. No acostumbradas a esta modalidad de trabajo, sólo revisábamos los e-mails una vez por día. Casillas que desbordaban. Muchas cosas por contestar. Muchas cosas que ya habían pasado y ni siquiera habíamos tenido la oportunidad de participar.
Poco a poco dejamos de ser meras espectadoras y comenzamos a acostumbrarnos a chequear nuestras casillas varias veces por día. Incluso en algunas ocasiones demasiadas veces. Más vale prevenir que curar dice el refrán. Llegó la primera entrega. Las casillas de mail no daban abasto. Había que hacer algo al respecto. Apareció el PHP Collab. Algo nuevo por aprender. Angélica y Horacio, coordinando la actividad, nos enseñaban mediante el msn messenger cómo manejar ese programa. ¿Cómo se usa el control de cambios para corregir? Ya estábamos a punto de colapsar.
Nuestra primera pasantía. Gente desconocida. Demasiadas cosas nuevas por aprender. Trabajando día y noche solas desde nuestras casas. Sin embargo, hubo algo que evitó que sufriéramos un ataque y abandonáramos el proyecto repentinamente: el apoyo constante que nos proporcionaban los demás miembros del nodo. Los coordinadores nunca dejaron de alentarnos, nunca se les acabó la paciencia (a pesar de que motivos no les faltaron). Puede sonar un poco frívolo, pero el mail y el msn nos transmitían el calor humano y nos recordaban que en otro lugar distante había otra persona que estaba en nuestras mismas condiciones y que nos apoyaba.
En el texto que estábamos traduciendo se abordaba el problema del aislamiento del teletrabajador. Mientras llevábamos a cabo nuestra labor experimentábamos eso nosotras también. Al principio fue difícil adaptarse a no tener contacto directo con los otros compañeros de trabajo (ni siquiera por teléfono). También tomamos conciencia de que cuando uno trabaja desde el hogar no es fácil medir el tiempo de trabajo. Podíamos quedarnos hasta altas horas de la madrugada con la excusa de un párrafo más...una palabra más...
Tampoco fue sencillo para nuestras familias vernos día tras día sentadas en la computadora. Muchas veces nos interrumpían, y cuando les intentábamos explicar que estábamos trabajando no lo tomaban de la mejor manera. No fuimos las únicas que tuvimos que adaptarnos a esta nueva forma de trabajar.
A pesar de que nuestra intención era tener el trabajo terminado para mayo, la finalización se dilató hasta fin de año. El intercambio de archivos dio lugar a demasiadas confusiones. Todos nos tuvimos que armar de mucha paciencia para terminar de pulir nuestra labor.
A fines del año pasado volvimos a tener una reunión presencial. Hablamos acerca de esta experiencia y de las cosas buenas y malas que vivimos. Hoy en día, traducimos esporádicamente para AAT y nuestra forma de trabajar ha experimentado un cambio radical. Ahora formamos parte del Nodo Traducciones. Ya no pasa ni un solo día sin que ingresemos a nuestras casillas de AAT. Si algún miembro del equipo necesita ayuda, sabe que puede contar con los demás en todo momento; si surge algún trabajo para hacer, sabemos que no estamos solas sino que somos todo un equipo que trabaja codo a codo; según nuestros tiempos nos vamos organizando para no dejar de hacer nada y poder cumplir con nuestras demás obligaciones. Resultó ser que lo que comenzó como una obligación, una de las tantas formalidades a cumplir para obtener el título, terminó siendo un trabajo ameno y constructivo, el cual nosotras mismas decidimos seguir llevando a cabo día a día.
Hoy somos un par de teletrabajadoras que, no sin esfuerzo, lograron manejar estas herramientas antes de que la tecnología las domine a ellas y estamos orgullosas de aportar con nuestro trabajo un granito de arena más en pos del teletrabajo, que no es más que una forma de comunicación entre seres distantes.

Marina Vanesa Recalde
Cecilia V. Amantea


La AAT tiene por misión difundir las posibilidades y ventajas del teletrabajo y el e-trabajo; investigar y difundir las Tecnologías de la Información y la Comunicación y todas las formas de Teletrabajo, e-trabajo y Teleformación; crear una red de aprendizaje participativo y colaborativo que permita a sus integrantes generar y adquirir nuevos conocimientos; y apoyar la creación de redes colaborativas de e-emprendedores que generen proyectos del tipo "yo gano-tú ganas".

En el Nodo Revista teletrabajamos:
Angélica B. Abdallah García, Mercedes Martín, A. Marcelo Diaz Perrault, Nicolás Boidi, Paula Maciel Balbinder, Gabriela Hoz, María Gabriela Barbuto

Colaboran:
José Luis Tesoro, Raúl del Valle Assales Moreno, Daniel Coletti.


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